Uclés (Cuenca)
Se asienta sobre la ladera de un cerro rodeada de restos de muralla, torres y una fortaleza del siglo XI, que perteneció alternativamente a cristianos y árabes.
Su fachada principal es una impresionante muestra del Barroco Churrigueresco, finalizada en 1735 y atribuida a Pedro de Ribera. Está articulada sobre cuatro niveles de altura.
El edificio se inició en tiempos de Carlos I, concretamente en 1529, y no finalizaron las obras hasta el siglo XVIII. Ha sido sede histórica de la Orden se Santiago.
Realizamos la visita guiada en la que pudimos conocer muchas joyas allí alojadas, como su sacristía plateresca, de Andrés de Vandelvira. En el muro opuesto a su cabecera, se encuentra un aguamanil de jaspe con tres grifos, sobre el central vemos la cruz-espada de la citada Orden en color rojo, con una venera a cada lado.
El claustro, construido en el siglo XVIII es de estilo barroco, con dos alturas. Mientras lo contemplábamos, tuvimos la suerte de poder escuchar el repiqueteo de las campanas desde bien cerca.
También en madera, es destacable la puerta labrada de la iglesia del monasterio.
En una sala que simula el taller de un artista, se ofrece una experiencia inmersiva sobre el arte relacionado con el monasterio. Mediante una composición de iluminación, nos muestran cómo se verían las obras en sus enclaves y tiempo originales.
El grupo de esculturas dedicadas al sepulcro de Jorge Manrique se compone de los restos que han perdurado a los siglos de expolio. Los restos del escritor y de su padre (Rodrigo Manrique) se encuentran en una cripta situada bajo el altar mayor de la iglesia. El sepulcro original de Rodrigo, realizado en alabastro, fue destruido por las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia.
Otra cosa que nos encantó del monasterio fue su tienda de productos típicos. Ofrecieron una estupenda degustación de productos a los visitantes y nosotros compramos algunas viandas.
En 1809, la invasión de las tropas napoleónicas causó el saqueo y daños irreparables en el monumento.
Después de la visita al monasterio, descendimos hacia el pueblo contemplando su fachada oriental y pasando por la Puerta de la Carrera, que era un acceso desde la villa para la población que acudía a la iglesia del convento y formaba parte de la muralla de Uclés.
Bajando por la calle de la Sillería llegamos a la plaza Pelayo Quintero, donde se ubican la iglesia parroquial de Santa María y el Ayuntamiento, en un edificio del siglo XVI de pintoresca fachada con balcón sobre la arcada.
Es interesante contemplar desde la plaza otra perspectiva del monasterio que se impone sobre las blancas casas de Uclés.
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