Cencerrones de Cantalojas
En esta fiesta de origen remoto, cada 8 de diciembre, los pastores de Cantalojas, tras dejar el ganado, bajaban del monte y, con una collera de cencerros alrededor de la cintura, cantaban villancicos en un recorrido que iba desde la plaza hasta la iglesia parroquial de San Julián y después por las calles del pueblo.
Gracias al Ayuntamiento de la localidad y a la Asociación Cultural Hayedo de Tejera Negra, hace unos años se consiguió recuperar esta tradición ancestral a la que se ha sumado un tradicional encuentro de rondallas de la provincia.
El pueblo se reúne primero en la plaza, donde hombres y mujeres están ataviados con trajes de pastores.
De allí parte la fila que desfila haciendo sonar los cencerrones camino de la iglesia.
Poco después parte una rondalla en la misma dirección que va amenizando el camino son sus cánticos.
Una vez en la iglesia, se realiza una pequeña ceremonia en la que los pastores piden permiso para entrar y, a continuación, comienza el concierto de villancicos.
La iglesia de San Julián de Cantalojas se construyó en los siglos XVI y XVII sobre una anterior románica de la que quedan algunos detalles, como arquivoltas y cenefas o una pila bautismal. También se aprovecharon los sillares en los que se pueden ver algunas marcas de cantero. El campanario conserva su cubierta original de madera.
Finalmente, se invita a los asistentes a degustar patatas con costillas y dulces navideños. Aunque nosotros comimos (teníamos reserva) en el Bar La Plaza. Tomamos una ensalada de queso de cabra y un chuletón de vaca de la tierra.
Comentarios
Publicar un comentario